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Abejas Meliponinis en Bolivia

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Las abejas, aquellos insectos que habitan en todos los rincones terrestres excepto la gélida Antártida, constituyen una especie antiquísima con un linaje que se remonta a más de 30 millones de años atrás. Son guardianas de una sorprendente diversidad, englobando más de 20.000 subtipos únicos agrupados en siete familias bien identificadas.


Estas criaturas, junto con sus aliados polinizadores, encarnan una pieza esencial en la integridad de los ecosistemas y la seguridad alimentaria global, pues no solo respaldan la riqueza biológica, sino que también velan por la producción de nutrientes esenciales.


Bolivia, reconocida por su rica diversidad neotropical, acoge a más de un tercio de las aproximadamente 600 tribus mundiales de abejas, distribuyéndolas generosamente por sus vastas llanuras. El Chaco de Chuquisaca, un enclave especial, alberga una notable muestra de esta fauna al contar con más de 15 variantes nativas, algunas de las cuales son atendidas y cuidadas con esmero por mujeres de la comunidad. Entre ellas destacan con sus nombres comunes: la señorita, el negro, el tancarillo, entre otros. 


El municipio Villa Vaca Guzmán, Comunidad de Sauce Mayo, del Chaco Boliviano, una región con zonas en potencia para el cuidado, manejo y producción de miel y otros productos de la colmena de abejas apis melífera y abejas nativas (meliponinis). 


A diferencia de la abeja común (mezcla de africana y europea), la especie “meliponinis” son nativas del continente americano, lugar donde se han identificado más de 350 tribus, las cuales en Bolivia están distribuidas en regiones tropicales y subtropicales, registrándose con mayor frecuencia en regiones cálidas desde 70 msnm hasta los 2500 msnm.


¿Por qué las meliponinis son tan especiales?

La característica principal de las abejas de la llamada tribu Meliponini reside en su ausencia de aguijón. Entre algunas de estas abejas podemos encontrar productos como: miel, polen, cera y propóleo, mientras proveen un servicio esencial como polinizadoras. 


El polen de la abeja meliponini es excepcional, exhibiendo un contenido proteico un 50% superior al de sus contrapartes. Sin embargo, su ritmo de producción de miel es más pausado en comparación con las abejas comunes; una colmena de meliponinis ofrece aproximadamente una menor cantidad por cosecha. 


Su miel, aparte de sus cualidades alimenticias, se emplea en la medicina tradicional para curar heridas o afecciones oculares, respiratorias y digestivas, siendo muy solicitada localmente y en establecimientos naturistas. Además, desempeña un papel destacado en la cosmética, empleándose en la elaboración de jabones, cremas, humectantes, entre otros. Por ello, Mérakom Group espera tener pronto una producción de cosmética y productos alimenticios diversos que contengan otros componentes del panal. 


Por diversas razones, que incluyen su escasez, propiedades medicinales y otras virtudes, la miel de meliponinis alcanza precios significativamente más elevados que la de Apis mellifera en los mercados, proponiéndose como un interesante medio de ingreso complementario para las familias rurales.


Además, estas abejas sin aguijón son únicas en América por su comportamiento social altamente desarrollado, reproducción por enjambres y diferenciación de castas, además de una comunicación intracolonia altamente refinada. Cada especie tiene su forma de trabajo organizada y buena orientación de acuerdo a su área de movimiento. 


Fuentes: ONU, National Geographic, Leisa, Manual de meliponicultura. Guía para las buenas prácticas en la crianza de abejas nativas en Vallegrande, Unibol Quechua

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