En la búsqueda por una sociedad más justa, equitativa y pacífica, el papel de la equidad e igualdad de género en el ámbito empresarial se ha convertido en un tema central. A lo largo de los años, se ha evidenciado la importancia de crear entornos laborales inclusivos, donde mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades, derechos y reconocimiento por sus habilidades y talentos. Sin embargo, a pesar de los avances significativos, todavía enfrentamos desafíos para alcanzar una verdadera equidad de género en las empresas.
Para actuar sobre esta problemática es crucial comprender su significado. La igualdad género debe ser comprendida como un derecho humano fundamental e imprescindible que ayuda a reforzar potencial humano y su capacidad de desarrollarse de forma sostenible tomando en cuenta “la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de las mujeres y los hombres, y las niñas y los niños”, entendiendo que estas no dependen del sexo con el que nacieron. Más bien, propone tener en cuenta los intereses, las necesidades y las prioridades de ambos grupos.
Por su parte, la equidad de género trabaja en la “imparcialidad del trato que reciben mujeres y hombres de acuerdo con sus necesidades respectivas, ya sea con un trato igualitario o con uno diferenciado pero que se considera equivalente en lo que se refiere a los derechos, los beneficios, las obligaciones y las posibilidades”.
Recogiendo ambos conceptos, entonces, se puede comprender al primero como un derecho humano y al segundo, como un conjunto de medidas destinadas a corregir el desequilibrio histórico entre los géneros garantizando el cumplimiento de este derecho.
¿Qué beneficios para la empresa trae la aplicación de la equidad e igualdad de género?
Pueden resaltar algunos como estos:
- Garantizar la igualdad implica crear un entorno respetuoso que reconozca la dignidad de cada individuo, estableciendo una base sólida para fomentar el florecimiento humano. En el contexto empresarial, lograr la igualdad de género es fundamental, ya que esto no solo mejorará el rendimiento y la imagen de la marca, sino también elevará la moral de los empleados.
- Uno de los beneficios clave de la igualdad de género en una empresa es el aumento de las ganancias. Según estudios, las compañías con mayor igualdad de género tienen un 15% más de probabilidades de obtener mayores ingresos que sus competidoras menos igualitarias. Por lo tanto, promover la igualdad de género no solo es justo, sino que también resulta beneficioso para la productividad y el éxito financiero de la empresa.
- Un equipo diverso en términos de género conduce a una toma de decisiones más equilibrada y representa mejor los intereses de toda la sociedad. Esto es especialmente relevante cuando se cuenta con una igualdad de género en el equipo directivo, ya que las diferentes perspectivas contribuyen a encontrar soluciones más adecuadas para diversos colectivos.
- Para que una empresa aproveche plenamente el potencial y talento de su personal, es fundamental garantizar la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. La eliminación de obstáculos y limitaciones en el desarrollo profesional del personal es esencial para maximizar su contribución al éxito de la empresa.
- Además de los beneficios internos, la diversidad de género en todos los niveles también mejora la imagen corporativa de la empresa. La incorporación equitativa de ambos sexos puede mejorar las relaciones con proveedores y autoridades, y facilitar la obtención de promociones, contratos y ayudas a nivel nacional e internacional.
¿Cómo podemos conseguir igualdad y equidad en el trabajo?
De acuerdo con la revista Forbes, para saber si existen estas condiciones o por el contrario, son problemas latentes por resolverse, se puede iniciar por hacer algunas preguntas en el contexto de la empresa:
- ¿Cuál es la proporción de hombres y mujeres en cada nivel de la organización?
- ¿Los sueldos son iguales, independientemente del género?
- ¿Cómo son las oportunidades de desarrollo laboral?
- ¿Qué estrategias se han planteado para empoderar a las mujeres?
- ¿Existen permisos de maternidad y paternidad?
- ¿Hay flexibilidad de horarios?
- ¿Qué se está haciendo para promover el balance de vida y carrera?
- ¿Hay señales del fenómeno techo de cristal o evidencias del llamado suelo pegajoso?
- ¿Existen canales confiables para hacer denuncias de acoso?
- ¿Si alguien hace una denuncia, cómo se da seguimiento al caso?
- ¿Existe un código de ética? ¿Lo conocemos todas/os?
- ¿Qué ocurre si no se cumple ese código?
- ¿Nos hemos capacitado en temas de género?
Las respuestas a estas preguntas deberían orientar a la empresa en cuanto a reforzar o más bien cambiar sus estrategias y soluciones. Sin embargo, algunas de las soluciones se enfocan en, por ejemplo, la participación en la fuerza de trabajo, la cual resulta fundamental para el empoderamiento social y económico de las personas y de sus comunidades, ya que les ofrece más opciones y recursos, así como una mayor autonomía para realizar la vida que desean.
Si bien se ha trabajado en la participación de las mujeres durante las tres últimas décadas, las disparidades de género siguen siendo considerables. Aunque las mujeres conforman más del 40% de la fuerza laboral, todavía enfrentan obstáculos invisibles en términos de ingresos, salarios y acceso a puestos directivos.
Además, es probable que se encuentren sobre representadas en sectores económicos de baja productividad o en empleos informales. Para abordar esta situación, se plantea la necesidad de implementar un Plan de Igualdad como una estrategia empresarial que busque alcanzar una verdadera igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito laboral. Este plan se orientaría a eliminar estereotipos, actitudes y barreras que impiden a las mujeres acceder a ciertas profesiones y puestos de trabajo en igualdad de condiciones con los hombres.
Otra solución sería fomentar la incorporación, permanencia y desarrollo profesional de las mujeres, buscando lograr una distribución equitativa entre géneros en todos los lugares de trabajo y en todos los niveles jerárquicos. Para ello, se proponen medidas que faciliten la participación activa de mujeres en diversos ámbitos laborales, permitiendo que sus trayectorias profesionales se desarrollen sin discriminación de género.
Asimismo, desafiar las desigualdades de género arraigadas en el ámbito laboral y propiciar un entorno más inclusivo y equitativo, donde hombres y mujeres puedan contribuir al desarrollo económico y social en condiciones de igualdad y con base en sus capacidades y méritos.
En conclusión, tomar en cuenta la equidad e igualdad de género en el trabajo ayudará a garantizar que hombres y mujeres tengan igualdad de oportunidades, acceso a recursos y salarios justos, se rompen barreras y se maximiza el potencial humano en el ámbito laboral. Además, no solo empodera a las mujeres, sino que también beneficia a toda la sociedad al lograr un desarrollo sostenible y una mayor justicia social.
Fuentes: ONU, Oficina del Asesor Especial en Cuestiones de Género y Adelanto de la Mujer (OSAGI), Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Igualdad de género y desarrollo (Informe sobre el desarrollo mundial (2012), UNESCO, Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, Forbes, The empowerment of women in business, Why diversity matters, Gender Equality Is Smart Business, Planes de igualdad por ley: Ventajas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres para las empresas.